Las emociones del mediador

Las emociones del mediador

¿Afectan las emociones del mediador en el proceso de mediación? ¿Se puede evitar la influencia de estas? Algunas de estas cuestiones hay que plantearse.

Número 5 Revista Digital Mundo Mediación

¿Afectan las emociones del mediador en el proceso de mediación? ¿Se puede evitar la influencia de estas? Algunas de estas cuestiones me he planteado en el ejercicio de mi desarrollo profesional. Al inicio de mi trabajo como mediadora desde luego que no me hacía estos planteamientos, ya que estaba más pendiente de seguir todos los pasos adecuadamente, escuchar atentamente para que no se me escapara ningún dato, de no equivocarme en las informaciones que pudiera dar y en seguir al pie de la letra las técnicas… En fin, de esto han pasado ya dos décadas y con el transcurso de los años no sólo he desarrollado todos los aspectos para ejercer como mediadora sino que también he enseñado a otros las técnicas y habilidades mediadoras. Al final me he dado cuenta que esto es relativamente sencillo, sin embargo el proceso interno del mediador ante los conflictos, lo que siente y cómo lo gestiona me parece una labor fundamental y que no se puede aprender ni enseñar como un mero manual de instrucciones al uso, ya que es algo vivencial y que el mediador ha de trabajarse para poder mostrase ante los demás como un ser humano auténtico, y por supuesto, un buen profesional.

En una ocasión escuche una frase de Daniel Barenboim que se pude aplicar a lo que realiza un mediador, éste decía que “…la función de un director de orquesta es animar a los músicos, enseñarles e inspirarlos para que ellos puedan sacar lo mejor de si mismos”

Efectivamente, los mediadores tenemos que rescatar lo bueno y positivo que tienen las personas para ayudarles a solucionar sus conflictos y alcanzar acuerdos para, a partir de ahí, mostrarles el camino hacia el futuro. Pero no lo podremos hacer si antes no nos detenemos y miramos en nuestro interior e identificamos nuestras propias emociones. Los mediadores somos sensibles a las informaciones que recibimos: alivio, tristeza, rabia, impotencia, etc., y oímos las expresiones verbales y vemos los gestos, escuchamos el llanto, vemos los rostros tristes o congestionados, observamos los movimientos del cuerpo, miramos y nos miran, escuchamos y nos escuchan.

En definitiva, el proceso de mediación es un proceso de comunicación interactivo. El contenido que escuchamos los mediadores esta cargado de reproches, acusaciones, disputas, sarcasmo, amenazas, críticas, expresiones de intolerancia o rigidez. Los mediadores tenemos que hacer frente a la hostilidad y a la constante escucha de emociones negativas, además tenemos, como mínimo, dos interlocutores, o más en el caso de mediación intergeneracional, en donde cada uno relata su historia como si fuese la verdadera.

Aunque, por supuesto, también escuchamos información cargada de emociones neutras y positivas, no suele ser lo usual en un proceso de mediación. Hemos de absorber toda la información, teniendo una disposición para atender y entender, y esto supone un gran desgaste, teniendo en cuenta que tenemos que ser imparciales, que no podemos aconsejar ni decidir y no podemos tomar partido por ninguna de las personas presentes.

Nuestras emociones nos acompañaran en el proceso de mediación, y estas no las podemos controlar a menos que lo hagamos desde nuestro interior, desde nuestra vida.

Todo ello me hace pensar que es necesario estudiar las emociones del mediador y el proceso interactivo que se establece entre los mediadores y las personas en conflicto en relación a los estilos particulares de cada mediador y a las características particulares de las personas con las que trabajamos. Cómo nos perciben las personas a las que intentamos ayudar. Termino con unas palabras de Cayetana Guillén Cuervo “ Dice mi madre que se nos escapa la vida entre los dedos por intentar aventajarla…Ralentizar el paso ,mirar al que se cruza escuchar al que habla, recordarle. Porque las emociones van y vienen y atraparlas es parte de esta vida. …Voluntad de parar, de entender, de estar ahí en ese momento, porque cuando respondes la soledad del otro se marcha lentamente de su armadura.”

Las emociones del mediador

Sacramento Barba Maroto.
Psicóloga y mediadora de la Fundación ATYME.

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